Capítulo 45: Alquilar en Zürich, parte 2
- 26 jul 2024
- 3 Min. de lectura
LA HERMOSA SANGRE TANA
A medida que pasaban los días, iba implementando nuevas estrategias en las postulaciones para los departamentos, sobre todo respecto a mi trabajo: remoto para Argentina, en búsqueda activa y así..
Era la primera semana de abril y visitamos un departamento en un barrio que nos encantó, la chica que nos recibió era la inquilina, nos mostró todo con lujo de detalles. Cuando nos dio el formulario nos dijo que lo enviemos al dueño, que en este caso es quien se encargaba de todo; no había inmobiliaria, lo vi como una oportunidad.
Llegué al hotel y me senté frente al traductor en la pc, empecé a escribir casi con la misma pasión que escribo ahora. Sentí que debía apelar a la verdad, contarle quiénes éramos y por qué mandábamos parte de la información solicitada. Listo, una nueva estrategia estaba en marcha.
A los días sonó el teléfono, en ese entonces teníamos un solo número con línea suiza. Por lo general lo tenía Dari por cuestiones del trabajo, así que atendió él. Pero ni bien noté que era el mismo al que le había mandado el mail le saqué el teléfono de la mano, fue más fuerte que yo.
Quería explicarle porque había puesto ese teléfono y no atendía yo.
Era un italiano que hace años vivía en Suiza, el motivo del llamado no quedó muy claro. Sin dudarlo le pregunté: ¿me estás llamando para decirme que podemos ser los elegidos?
A esa altura ya no teníamos nada para perder.
Su “si” fue la respuesta que deseábamos y obviamente nos hizo celebrar -con cautela-.
Dijo que en 2 días nos llamaba para confirmar. 🤞🏽🤞🏽🤞🏽
VIVIENDA COMPARTIDA, HOLA BEN!
Más allá del alentador llamado, nos quedaban bastantes días de abril por delante y un fondo de dólares que cada día estaba más chico. Y, además, si nos confirmaban el departamento, era para ingresar el 1 de mayo; debíamos solucionar alojamiento hasta esa fecha (un transitorio más para la lista).
Buscamos y NADA aparecía, no entendíamos cual era la particularidad del país en ese sentido, por qué había tan pocas opciones transitorias.
Estamos sentados en la mesita que teníamos en el hotel, uno frente al otro, buscando una y otra vez hasta que Dari encontró un Airbnb libre, en zona y súper lindo. La ÚNICA opción y con tantos puntos a favor; parecía mentira.
Ben era el dueño y respondía tan rápido que solo nos emocionábamos de ver que alguien estaba disponible y listo para hospedarnos. Listo, reserva hecha! 🥳
Mudamos las 5 valijas (de las cuales 3 ya tenían las ruedas rotas), la caja de la bicicleta y las 5 bolsas con cosas de supermercado. Todo eso en un día, yendo y viniendo las mismas 15 cuadras que nos separaban. Esa noche caímos fundidos y felices. El departamento era enorme y muy bien decorado, y estaba a una cuadra de la estación; no podíamos pedir más.
Ben era un alemán suizo de 38 años, músico y fotógrafo. Él tenía su habitación y su baño, y nosotros el nuestro. Todo el resto era compartido. Fue una gran convivencia.
Y lo mejor, es que por las mañanas estaba sola y las dedicaba a hacer yoga. Necesaria práctica, cuanto te extrañé.
Sin dudas esas tres semanas llegaron para recargarnos. Nos hicimos amigos de Ben, compartimos cenas, charlas en inglés y nos enseñó muchas cosas de la cultura suiza. Seguía confirmando que nos cruzamos a las personas indicadas cuando las necesitamos. 💫




Comentarios