Capítulo 34: Bienvenido Yoga Iyengar
- 25 jul 2024
- 1 Min. de lectura
Era noviembre del 2023 y mis pequeños avances se sentían enormes. Seguía aprendiendo sobre alimentación, que no era sinónimo de cocinar bien. De hecho, más de una vez, mis comidas las comía solo yo; pero nunca me había sentido tan convencida con lo que me alimentaba, sabía de sus beneficios y los iba sintiendo.
En yoga, cada mañana que pasaba íbamos notando más avances. Tanto fue así que el profe me propuso pasar a la sala, a hacer las clases grupales, que dé el paso. ¡Me sentí enorme!
Y lo que fue aún mejor, al conocer la sala conocí una práctica que nunca había hecho: Iyengar.
Este tipo de yoga tiene como objetivo principal alinear correctamente las posturas, utilizando soportes o accesorios; adaptándose al tipo de dolor que se tenga.
Y así comencé una nueva forma de practicar yoga, sentía que lograba estar presente entendiendo qué debía hacer mi cuerpo. Me empecé a enamorar del lugar y su práctica y, sobre todo, de cómo me sentía, del recorrido que había transitado para llegar hasta ahí.
Traté de que Dari se sume a las prácticas, y algunos sábados fue conmigo. Sabía lo bien que le iba a hacer, pero también notaba que no era su momento, que estaba ahí necesitando otra cosa. Aprendí a respetarlo, él estaba haciendo su propio camino, su proceso; el trabajo estaba cada vez peor y empezaba a decirme que no podía seguir, que le estaba afectando su salud.




Comentarios