Capítulo 33: Encontrar cómo sanar
- 25 jul 2024
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ALIMENTACIÓN ANTIINFLAMATORIA
El 2023 fue un año lleno de cosas: una nueva relación, la convivencia, un nuevo barrio, pausar un pasaje dejando en ESPERA el viaje; porque por más que el tiempo pasaba mi deseo de irme no cambiaba. De hecho las discusiones eran justamente por este tema: cómo poníamos en marcha el plan.
Nos costaba encontrar espacio para charlar tranquilos, cuando nos veíamos el fin de semana solo queríamos disfrutarnos, descansar y no pensar demasiado. Pero La Idea no se caracterizaba por ser muy comprensiva, sabía que el 2023 era una pausa pero que el viaje lo íbamos a retomar si o si. Así lo sentíamos.
Con todo este movimiento de cosas pasaban los meses, y mientras tanto yo seguía buscando alternativas a mis dolores. Un día fui a la dermatóloga por una erupción y una especie de acné en mi cara (no faltaba nada) y ella después de mirarme un buen rato, me dijo: “la verdad que no se muy bien qué es, siento que tu piel está toda inflamada y con muchas reacciones diversas. Preferiría que dejemos de invadirla y le demos hidratación y tiempo”.
No solo me pareció muy profesional el no llenarme de más cremas, sino que al decir la palabra “inflamación” empecé a unir síntomas.
Le conté del diagnóstico de Fibromialgia y sin dudarlo me recomendó empezar a investigar la alimentación antiinflamatoria; recomendándome The Food Alchimist.
Fiel a mi estilo, empecé a seguirla en Instagram y a leer todas sus publicaciones (siempre desde la racionalidad absoluta de ver qué había de cierto). Más leía su historia, más me gustaba. Así que fui por más: compré su libro y me anoté en un curso virtual de 2 clases que daba el mes siguiente.
Mientras esperaba con ansias el curso, empecé a implementar algunos de los consejos que daba para los que sufren de enfermedades autoinmunes (como la Fibromialgia).
Si bien siempre había sido de comer sano, el desafío era no consumir gluten y azúcar refinadas.
Así di comienzo a mi camino en la alimentación antiinflamatoria, aún siendo una pésima cocinera y una amante de las cosas dulces, tenía más para ganar que para perder. 🫐🥯🍓
YOGA, TE EXTRAÑÉ
Empecé a tomar una nueva medicación que me dio la psiquiatra con el objetivo de ir dejando el Valium. En paralelo continuaba experimentando recetas y nuevos hábitos con la alimentación antiinflamatoria.
Por suerte empecé a notar leves mejoras.
Para sumar a la batería de herramientas, sentí que era momento de retomar la actividad física. Siempre fui de entrenar y hacer yoga, ambas cosas y todos los días.
Si bien no esperaba volver a ese ritmo, mi cuerpo y mi mente necesitaban empezar a moverse, de a poco. Se me ocurrió buscar una profe de yoga que pueda venir a casa, y después de varias llamadas y mensajes me contactaron con Nacho, un profesor que vivía cerca y podía venir sin problemas.
Prefería que sea una mujer, pero viendo que la única posibilidad era él, acepté. Antes hablé con Dari, ya que ambos íbamos a estar solos en el departamento, y sentí que la mejor forma de cuidarlo, era preguntarle si había algo de eso que le molestaba o le generaba duda; creo que eso es lo que hubiera querido que haga él si la situación era al revés. Su respuesta fue sencilla y llena de amor: “es tu salud y confío en vos”. Esos gestos hacían que pese a lo complejo de su trabajo en Uruguay nunca dude de seguir apostando.
Dí comienzo, entonces, a las clases de yoga a las 7am. Pero ese “empezar de a poco” fue más poco de lo que imaginaba. ¿Cuántas cosas llevaba imaginadas de una forma y terminaban de otra? (debería analizar esto en algún momento).
Retomando, solo podía hacer movimientos mínimos y si buscaba levantar una pierna empezaba a temblar, es como si mi cuerpo se hubiera entumecido. Me desconocía en ese estado, pero lograba calmarme en la relajación final donde el profesor guiaba la meditación diciendo JUSTO lo que necesitaba.
Pero no nos cruzamos a las personas al azar, con el tiempo me contó que su vocación por el yoga empezó de grande, después de ciertos ataques de pánico en su trabajo anterior (una empresa multinacional), y frente a eso se animó a cambiar el rumbo de su profesión y, por ende, de sus días. Lo extraño fue notar que yo venía sintiendo algo similar, mi profesión ya no me gratificaba como antes.




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