top of page

Capítulo 30: Hay que tomar una decisión, es momento

  • 25 jul 2024
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 9 ago 2024

Exacto, creo firmemente que todo pasa por alguna razón. 

Una infinidad de veces había imaginado encontrar a una persona que quiera viajar como yo, la experiencia de vivir en el exterior y poder hacerlo juntos. 

Pero claro, una cosa es imaginarlo y desearlo, y otra muy distinta es poder elegir cuándo aparece la persona.

Y tal vez ahí estaba mi aprendizaje, permitirme cambiar, readaptarme y confiar en mí, sin intentar poner todo en un lindo Excel. 

Dari no podía (ni quería) irse a Australia y tirar por la borda su reciente oportunidad laboral; su foco estaba ahí. En ese contexto, su propuesta y deseo fue: que me mude a vivir con él, y que en un año nos vayamos a Madrid (conversación que tuvimos por videollamada, ya que él seguía en España).

Ninguno de los dos habíamos convivido antes y llevábamos 2 meses saliendo, todo seguía resultando alocado.


Por mi parte, lloraba cada vez que me preguntaban del viaje. Recuerdo estar sentada con dos amigas y empezar a llorar de solo escuchar Australia. El problema era que tampoco me sentía 100% segura y convencida de decir: chau Australia, me quedo. El irme y el deseo de vivir afuera era muy importante.

Mientras tanto, el tiempo corría, debía entregar el departamento a fines de febrero (ya habíamos rescindido el contrato). Y si algo faltaba en este lío mental, eran temas legales familiares que no dejaban de complicarse.


Dari volvió de España y nos fuimos directo a Pinamar, a pasar unos días a la costa. 

Si hay algo terapéutico para mi es el mar, esas olas que se mueven -unas tras otras- todo el tiempo, con mayor o menor fuerza, en esa inmensidad. 

Siento su similitud con la vida. En ese movimiento de cosas que nos van pasando -una tras otra- . Donde podemos elegir: ver la ola que se mueve y dejar que nos arrastre, o verla como eso que está sucediendo-bueno o malo- pero que va a pasar, porque es parte de algo mucho más grande, la inmensidad de nuestra vida, llena de oportunidades; tantas como nos animemos. 


Yo me animé, di el sí a la convivencia -con mucho miedo- y puse en pausa mi pasaje. 

¿Qué es lo peor que podía pasar? Que la convivencia no funcione y volver a retomar mi pasaje, solo unas olas después.


Comentarios


IMG_6238.jpeg

Hola!
Qué bueno verte acá!

Párrafo. Haz clic aquí para agregar tu propio texto y editar. Aquí puedes contar tu historia y permitir que tus usuarios sepan más sobre ti.

Recibe todas
las entradas.

¡Gracias por tu mensaje!

  • Facebook
  • Instagram
  • Twitter
  • Pinterest
bottom of page