Capítulo 27: Caminos encontrados
- 25 jul 2024
- 2 Min. de lectura
Eran dos chicos que se pusieron a bailar al lado nuestro, uno rubio y otro morocho.
Nosotras éramos 4, para ese entonces ya lograba hacer mix de grupos, cosa que me encantaba, y había invitado a dos amigas de BA.
Esa noche me sentía muy bien conmigo misma, tranquila y pudiendo disfrutar de ese momento presente al 100%. Creo que el pasaje de avión era, en gran parte, el responsable.
De los dos chicos, el morocho me invitó a bailar pero yo quería estar con mis amigas, sin embargo, algo de él me pareció tierno, lindo. Y la respuesta que le di me sorprendió a misma: “ahora quiero bailar con las chicas, pero no me voy a ir sin tu contacto”. 😟
Y así fue, terminó la noche con ellos sumados a la ronda, todos hablando y coordinando una próxima salida en grupo.
Ni bien nos subimos al taxi, una de mis amigas me miró y me dijo: “es para vos, me encanta”
- ¿A tres meses de irme? ¡Imposible!
Las salidas empezaron siendo en grupo, en realidad tampoco fueron tantas, salimos 3 veces todos juntos; y los encargados de coordinar éramos Dario (el morocho) y yo.
En esas salidas compartidas (que transcurrieron todas en 2 semanas) Dario contó que estaba por empezar un nuevo trabajo en Uruguay -por 1 año-, contratado por una empresa española que al terminar lo trasladaría a Madrid. Más lo conocíamos, más insistía mi amiga en que le encantaba para mi.
Mientras organizábamos la 4ta salida me propuso ir solos. Y ahí sí, la famosa CITA.
Quería ir y al mismo tiempo temía avanzar en esa dirección. ¿Y si me gustaba? ¿Para qué dar lugar a un potencial problema? Justo cuando estaba por irme.
Aún con todas esas preguntas en mi cabeza, fui. Venía siendo una versión más libre y me permití pausar tantas preguntas e hipótesis e ir igual.
Y esa fue nuestra primera cita, en Amores Tintos un 10 de diciembre del 2022. Se quedó a dormir en el departamento y al otro día me invitó a merendar.
Y así empezaron los planes, unos tras otros, fluyendo con una naturalidad que nunca había experimentado.
Fue así como mi vida empezó a transitar dos carriles paralelos: uno tachaba los días y cerraba preparativos para irse a Australia, mientras el otro continuaba de cita en cita. ↔️.




Comentarios