Capítulo 2: Allá vamos!
- 25 jul 2024
- 2 Min. de lectura
Era noviembre del 2019 llevaba 2 años sin sentirme plena en el trabajo, sin sentirme gratificada con lo que hacía y, lo que era peor, sin ver posibilidades de cambio en el corto plazo.
Era un domingo a la noche, ese día se había votado a presidente en Argentina, estábamos cenando con una amiga, charlando sobre la triste y circular realidad de nuestro país. Y por primera vez pensé: ¿por qué no probar?
Si vuelvo en un tiempo todo va a seguir igual (perdón mi pesimismo, pero venía de 6 años de trabajar en política y sentía que, en mayor o menor medida, todos los partidos se parecían: buscan su propio beneficio).
Fue hacerme esa pregunta, y apareció la queridísima y conocida “Zona de Confort”. Si bien el término está bastante vapuleado, esa sensación existe y, fiel a su estilo, empezó a hacer preguntas: qué hago con mi departamento, qué pasa con mis amigas, qué vas a hacer allá….
En ese momento La Idea y la Zona de Confort entraron en combate. Por suerte no duró mucho, y la victoria fue gracias a un recurso que uso mucho: pensar el peor escenario posible.
Ese recurso lo uso en situaciones complicadas o en las que tengo temor al pensar en hacer algo. Se trata de preguntarte ¿qué es lo peor que puede pasar?
Pensar en la respuesta me permite ver, que aún en el peor escenario, las cosas no son tan malas como mi cabeza imagina o que -llegado al caso- tengo los recursos para hacerle frente.
Entonces me pregunté:
- ¿qué es lo peor que puede pasar?
Y lo primero que vino a mi cabeza fue mi imagen, de grande, en un sillón contándole a mis nietos “ay, yo siempre hubiese querido irme a vivir afuera”-
Solo imaginarme así definió todo. No podía permitirme ese futuro, no lo quería ni me hacía sentir yo misma.
Así fue como triunfó La Idea: Europa allá vamos! ✈️ 🩵
Pasaje de ida comprado para el 22 de enero del 2020.





Comentarios