top of page

Capítulo 18: Siempre aparecen oportunidades

  • 25 jul 2024
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 26 jul 2024

Pero como dice el dicho, Dios aprieta pero no ahorca. Y así fue.

La charla de aquella sesión me había golpeado, pero si hay algo que me caracteriza es el reflexionar sobre mi misma. Tratar de entender por qué pasan las cosas, qué quieren decirme. Y esa conversación fue necesaria, para salir de ese estado de búsqueda un tanto idealista que tenía, y moverme un poco más, aún había opciones que no había pensado o no estaban en mis planes. 


¿Qué significaba esto? Animarme a mandar cv a trabajos que les ponía mil “peros”, a otras ciudades de Argentina y no dejar contacto sin mi CV; si bien lo había hecho, siempre hay alguno que otro reparo o vergüenza. 

Bueno, ya no más! Ya habían pasado 9 meses y era necesario un cambio de actitud, era tiempo de moverme, sobre todo en mi interior. 


Llegó diciembre y tuve una entrevista, gracias a mi anterior jefe que le pasó mi CV. Era para trabajar como secretaria en una empresa que se dedicaba al gerenciamiento de obras sociales. 

Qué difícil ese momento en que aparecen oportunidades que no queremos, que nos hacen sentir que “retrocedemos”. No era un mal trabajo, para nada, pero tenemos -o por lo menos yo en ese entonces- esa falsa creencia de que la vida siempre es en línea recta y en subida. En lo público había trabajado como jefa de despacho, con lo cual, ser secretaría era “retroceder”. 


Lo bueno es que acepté igual, necesitaba entrar al mercado laboral, ponerme en marcha más allá de lo que mi cabeza me decía. Voy a confesar, con cierta vergüenza, me pesaba mucho trabajar ahí, me sentía merecedora de más. 


Me acuerdo que tenía que servirle el café al dueño, quién me felicitaba por hacerlo bien, y eso mataba mi ego. Así que cada vez que estaba frente a la puerta, próxima a entrar, respiraba profundo y me decía: “esto es solo un momento, va a pasar. Sos mucho más que esto”.


Estuve 3 meses en ese trabajo, de principios de enero a fines de marzo. Cobraba una miseria, pero podía pagar mis clases de yoga y activar mi mente otra vez, sentirme útil. 


Fue una de las mejores decisiones. Me animé a verme cara a cara con las falsas creencias, y empecé a ver cuánto necesitaba trabajar en mi valoración personal.



Comentarios


IMG_6238.jpeg

Hola!
Qué bueno verte acá!

Párrafo. Haz clic aquí para agregar tu propio texto y editar. Aquí puedes contar tu historia y permitir que tus usuarios sepan más sobre ti.

Recibe todas
las entradas.

¡Gracias por tu mensaje!

  • Facebook
  • Instagram
  • Twitter
  • Pinterest
bottom of page