Capítulo 16: Rosario, mi dulce hogar
- 25 jul 2024
- 2 Min. de lectura
Llegar a mi departamento fue hermoso, no era el regreso que imaginaba cuando lo había dejado, pero quién iba a pensar todo lo que iba a pasar. Por suerte, no dedicaba mucho tiempo a cuestionarme el desenlace del viaje, sentía que nos había pasado a todos y a cada uno, en alguna parte del mundo, le había “arruinado” algún plan. Incluso podía ver lo positivo, me había encontrado en el departamento de la tía, con todas las comodidades y con mucho amor. No podía pedir más.
Pasé 15 días encerrada, para evitar contagios. Me llamaban todos los días desde Migraciones para ver cómo me sentía. Por suerte las dos semanas pasaron y pude reencontrarme con mis amigos del edificio, con quienes manteníamos los mismos cuidados y compartimos, con distancia, ese encierro.
Ya en casa, bien. Y ahora, ¿cómo seguimos?
Decidí retomar desde donde había dejado, me había ido de la política en búsqueda de un trabajo en lo privado. Muy bien, desde ahí vamos a volver a empezar.
Rehice mi CV y “manos a la obra”. Todos los días le dedicaba horas a buscar, anotaba en un Excel los lugares donde había mandado y si tenía respuestas o no.
Agarraba hojas en blanco en las que le daba lugar a la imaginación y a manifestar qué quería, qué trabajo esperaba, cómo deseaba que sea.
El contexto económico era muy complicado y el de Argentina, un poco más. La búsqueda no era tarea sencilla pero tenia algo de ahorros que me permitían vivir y, por suerte, no tenía que pagar alquiler.
Para calmar mi ansiedad, y poder hacer algo que me gustará, empecé un emprendimiento con una amiga. Creamos Casa Arena, una cuenta en Instagram donde vendíamos cosas de decoración. Le pusimos mucho amor, en un intento de negocio que no resultó.
Mi profe de yoga había retomado sus clases en un parque y como sabía que estaba sin trabajo me permitía ir sin pagarle. Hasta el día de hoy me acuerdo esos gestos, que son enormes.
Desde el 9 de mayo de 2020 estaba en Rosario, cerca de los míos, en mi casa, que tanto me gustaba. Su decoración pensada con tanto amor, las fotos y amuletos.
Estar ahí de nuevo fue hermoso y necesario. ✨
















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